Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas. (1)
Caminas con los ojos vueltos al cielo, ilusionada, crees que basta una sonrisa para despejar las nubes, crees en el poder del amor, en los colores, en el oxígeno, en que el camino es recto aunque se esfuerce torcido. Un colibrí liba una flor ante tus ojos y te despeina con su aleteo, danzas bajo la llovizna que da paso a un hermoso arcoiris. Miras al suelo y crees adivinar vida debajo de la tierra, crees que cada semilla guarda una promesa de fruto o de flor. Ojos inquietos que interrogan a cada elemento, cabeza que vaga, soñando, despierta. Y sientes que la perfección existe, que no hay imposibles. Sabes que hay un mar habitado por peces y algas y corales y... el golpe te atonta... una pared, inmensa, transparente, te detiene...
Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
He sentido el Otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas. (3)
Tardas en reaccionar, aturdida. Tus ojos interrogan. No hay respuesta. La pared se hace puerta. Te separa. La tocas con suavidad intentando que tus dedos reconozcan siquiera el material de que está hecha, su dureza y textura. Es un obstáculo, es cierto, pero confías en que no será infranqueable. ¿Cómo serlo cuando lo deseas tanto? "Eso bastará. Desearlo con fuerza. Eso y el amor".
¿Y el amor?Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
No fuera más que aquello que nunca pudo ser,
No fuera más que algo vedado y reprimido
De familia en familia, de mujer en mujer. (6)
Tocas tímidamente. No se abre. Resueltamente, luego. No se abre. Tocas fuerte, golpeas, gritas. No se abre. Suplicas, entonces, te arrodillas, lloras. No se abre, no se abre. Te sientas buscando calma, quizás sea apenas un espejismo. Esperas. A ratos desvías la mirada y consigues incluso no pensar en ella, luego le miras fijamente, curiosamente y descubres que tiene grietas y planeas cómo abrirla, quebrarla. Tiempo de sobrevivir. Armada de paciencia, ves pasar la noche y amanece. Sin darte cuenta, un ciclo de luces y sombras, te envuelve y te sientes pesada.
Y pasaba el Invierno y no venía,
Y pasaba también la Primavera,
Y el Verano de nuevo persistía,
Y el Otoño me hallaba con mi espera. (4)
Un día, del otro lado, se filtra un rayito, al que nombras "esperanza". Tu cuerpo se hace liviano y te levantas. Sacudes el polvo y las hojas que te cubren, reparas en tus manos y notas que las uñas semejan raíces, lo que sugiere que quizás has estado inmóvil demasiado tiempo.
¿Demasiado? Con cuidado tomas el nido formado en tu cabeza y lo colocas, a salvo, en el hueco de un árbol, acaricias el suave plumón de los pichones que pian, puede que por hambre, puede que por estrenar sonido y sonríes, quizás sea el presagio de que es posible volver a intentar.
Anda, date a volar, sé golondrina,
Busca la playa de los soles de oro,
Gusta la Primavera y su tesoro,
La Primavera es única y divina. (2)
Te lavas la cara en un arroyo cercano y descubres que algunas de las grietas de la puerta han pasado a tu rostro.
¿Quién eres tú, mujer del agua? Al pasar los dedos entre los cabellos, desaparecen las raíces y se despejan las ideas. Te alisas el vestido, colocas una margarita en tu pelo y estrenas ilusión. Echas a andar.
Corre, camina más, es poco aquello
Aún quedan cosas que tu mano anhela,
Corre, camina, gira, sube y vuela:
Gústalo todo porque todo es bello. (2)
La pared cede a tu paso, sin oponer resistencia. "Quizás es el tiempo justo".
¿Justo? Sientes que tu corazón se llena de alegría y salta y ahora los pájaros revolotean sobre tu cabeza que se vuelve a llenar de sueños y vuelves a creer que es posible, que sí se puede y esta vez no miras al suelo por lo que no notas lo que siempre ha estado ahí, eso que te hace caer de bruces y que llamarás "lo inevitable", que otros nombrarán destino o karma.
Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma. (5)
Y la sonrisa es mueca, quedas inmóvil, tu cabeza se vacía de golpe, no quieres regresar a la tierra porque te sientes semilla que no germina, no intentas volar porque ya no crees que tus alas puedan regenerarse jamás, no intentas escuchar si aún te queda corazón.
¿Tengo? Sólo quieres ser Alfonsina y hallar cobijo en una concha, pequeñita, en el fondo del mar.
¿Cómo esta forma humana
Que costó a la materia tantas transformaciones
Me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
Y me brinda la noche casi en plena mañana?. (3)
No murió la esperanza; no va a nacer.
Señor, Señor, hace ya tiempo, un día
Soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
La vida toda, toda la poesía. (7)
Versos de Alfonsina Storni.
1. "Alma Desnuda"
2. "Date a volar"
3. "Versos Otoñales"
4. "Queja"
5. "Frente al mar"
6. "Pudiera ser"
7. "El ruego"No me pregunten nada, por favor.