Monday, November 28, 2005

Mirar ¿o ver?... MON

<- Así era, o eso creo, cuando mis tonos veían esos ojos... ¿o era al revés? ->




¿Será lo que veo, cómo lo veo, cómo vivo lo que veo, lo que dicen los otros que se ve, qué debo ver? ¿...y si vivir fuera en realidad apostar a no perder...?

Quizás las rosas fueran rojas y yo no consiguiera más que verlas en sepia, porque a veces hasta el blanco y negro tiene demasiados colores, demasiada vida, y no siempre tengo ganas de ver y no engaño a mis sentidos, les dejo libres, que vuelen muy alto y se destarren, a fin de cuentas, y no por cabezona, nunca puse cuidado en no rasponarme las rodillas por lucir unas piernas bonitas. No siempre busco colores y hasta los apago y cierro los ojos cuando no quiero ver; que es justo también estar a oscuras, indeseable, puro asco.

Pero nada de eso hará que el mundo gire, que tú despiertes con un beso, que tú te lances al río o que tú te metas a la cama con otro cuerpo aunque a veces sea sólo tu sombra o un recuerdo.

Y puede que los sentidos engañen, acomoden la imagen del mundo a lo que vives en tu interior. Pero... y ahora me explicas... mi querida Mon... tú que sabes de esas cosas...

¿cómo es que mirando la misma copa de un árbol... este cielo...

... en un instante se transforme así?

¿Crees que baste una sonrisa? ¿Habrá un duende en la cámara? ... o... ¿Me quedará mejor una camisa de fuerza si la combino con una mariposa?
Friday, November 25, 2005

Alguien me habló de los naufragios

Naufragios

En esta tarde azul abanderado
alguien me habló de los naufragios.
Esas grandes tempestades que alguna vez ocurren
-tienen que ocurrir-
convocando lo mejor de nosotros
en un supremo esfuerzo de viejos capitanes
por achicar el barco que hace agua.

No nos sentimos cursis
si escribimos dolor nostalgia pena
al salvar la ternura de un verde inacabable.
Ese minuto exacto atroz
nos mira solos en medio de la gente,
ausentes las entregas,
sin nada en que amparar el pecho
cuando urge indispensable el olvido.

Nos asalta un temor niño a la oscuridad
que es sólo el miedo decrépito al silencio.
Y echamos todas nuestras tablas salvadoras
en un beso
una mirada
una mentira extrema
al golpearnos el mar en plenos ojos.

Todo el dolor del mundo es una quemadura
naufragio enorme que amenaza al equilibrio
mientras
la otra mitad del universo sonríe
a la esperanza.

Nos abrazamos, entonces, a un encuentro,
un parque unos ojos
alguien que pasó y acaso se pregunte
de dónde conoce esa sonrisa.

Yo pienso sin embargo
después de haberme bebido toda una madrugada
en la copa de Lord Byron
en esos pequeños cotidianos naufragios
que ocurren cada día sin anuncios
por algún rincón del pecho.


Carmen Pompa Tamayo (1962-1998), cubana.
Su poema Naufragios... está incluído en la antología Poesía cubana hoy (España, 1995) y la Antología de la poesía cósmica cubana (México, 2000).

Tomado de Web Arique, poesía cubana

Y cómo me gustaría ahora mismo caminar por la arena cuando aún conserva el calor del día, sorteando los agujeros que comienzan a descubrir los cangrejos en su paseo nocturno, sentir el salitre acariciando mis pies en cada beso de ola y escuchar el silencio de la noche cortado apenas en el brevísimo instante devenido en eterno en que el sol y el horizonte se convierten en amantes. Y estar ahí cuando el orgasmo de colores explota bañando todo lo vivo y lo imaginario y mientras cierro los ojos se me va llenando el cuerpo y el alma de ese olor dulce-amargo, inolvidable.
Thursday, November 24, 2005

Me das la mano?



Hace unos días, aquí, Mon escribió:

Fui niño, cuna, teta, pecho, manta,
más miedo, cuco, grito, llanto, raza.
Después mezclaron las palabras
y se escapaban las miradas,
algo paso,
no entendí nada.

Vamos, decime, contame todo lo que a vos de esta pasando ahora
por que si no, cuando está tu alma sola llora.
Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera,
nadie quiere que adentro algo se muera.
Hablar mirándose a los ojos, sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas.

Yo soy...

Soy pan, soy paz, soy más, soy el que está por acá.
No quiero más de lo que quieras dar
Hoy se te da, hoy se te quita,
igual que con la margarita
igual al mar,
Igual la vida, la vida, la vida, la vida.



Y en su sitio escribió la pequeña Saf en su oda a la Alegría:

...Pura casualidad, pura suerte el existir.

Y si entre una millonada de probabilidades de que ni tú, ni yo, ni ese hubiéramos llegado a existir... ¡vamos y nacemos! -Pasmoso. Como para estar felicitándonos unos a otros todo el día.
Pero no.... somos tan cortos de miras que incluso dejamos pasar un minuto, días, años.... sin coger las riendas de este tiempo regalado.
¡Porque nos olvidamos, Mon! ¡Nos olvidamos de que somos ganadores! ¡De que estamos en la cresta de la ola! ¡Y de que, mientras estemos vivos, podemos!Podemos.

Poderosos para guiar nuestras vidas, para elegir.



Y por estos mismos días, Ernesto comparte de su silencio:

Leo y callo. Desde hace días -ya lo habéis notado-, el silencio me puede. Paseo por los blogs de mi lista de enlaces, como una sombra, sin sentir necesidad de comentar. Y, lo que es peor, sin tener qué decir. Sin ganas. Seco. A veces, me obligo a decir alguna inconsistencia como haciendo una muesca a navaja, sólo para dejar constancia de mi paso, acuciado por una nueva necesidad angustiosa de no ser olvidado, nada más.

El mismo mundo, el mismo tiempo y sentimos tan diferente. Para algunos la vida hoy se presenta bella, para otros no tanto; tiempo de silencios o canciones, de hacernos un ovillo o estirarnos hasta traquear cada vértebra, tiempo de una lágrima o de una sonrisa, cada cual escogiendo la cinta que prefiere lucir en este carnaval o la que puede.

Y me identifico con ese silencio que no deja de emitir algún sonido, apenas para no hacerme notar, como otra forma de pasar inadvertida, porque no me contagia el azul del cielo y me quedo mirando el gris de esa nube inmensa que pareciera inmóvil sobre mi cabeza. A ratos busco el rojo de la rosa que se ha instalado donde no puedo dejar de verla ni con los ojos cerrados. Y ahora mismo sólo tengo certezas sin absolutos ni jamases ni para siempre ni es posible ni qué bonita es la vida; ahora mismo no tengo preguntas por eso no vuelvo, pero volveré, creo.

La cerca de casa no está rota pero se ha colado un perro, ha venido hasta mi puerta moviendo la cola, tiembla un poco, quizás teme mi rechazo, pero se acerca, ha subido su patita a mi pierna y esta vez tiemblo yo, nos miramos, tímidamente alargo mi mano... se ha dejado acariciar y yo tengo ganas de llorar.

Me gustaría, eso sí, que pudiésemos hacer una rueda, inmensa, todos, tomados de la mano y girar hasta que la noche reviente en día y que entre gritos y cantos y lágrimas, excomulguemos toda la tristeza, todo lo que quisimos, lo que fue, lo que no pudo ser, lo que no será. Se valdría soltarse los cabellos y con el calor de la danza ir perdiendo temores, zapatos y vestidos y que el amanecer nos descubra con una nueva piel, listos para un nuevo día.

Y un poco para cada uno... al que le sirva el sayo... No conozco tu nombre, ni rostro, ni el timbre de voz, no sé el tono de tus ojos ni cómo te gusta endulzar el café, no imagino tampoco el calor de tu piel ni cómo es tu sonrisa al despertar, ni siquiera si sonries alguna vez, no te he preguntado tu color preferido, tu helado o si te duchas con los ojos abiertos, ni de qué lado de la cama te gusta dormir y menos de cuál prefieres despertar... quisiera, pero me importa más que te siento. Besos y gracias por estar.
Friday, November 18, 2005

No murió la esperanza

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas. (1)

Caminas con los ojos vueltos al cielo, ilusionada, crees que basta una sonrisa para despejar las nubes, crees en el poder del amor, en los colores, en el oxígeno, en que el camino es recto aunque se esfuerce torcido. Un colibrí liba una flor ante tus ojos y te despeina con su aleteo, danzas bajo la llovizna que da paso a un hermoso arcoiris. Miras al suelo y crees adivinar vida debajo de la tierra, crees que cada semilla guarda una promesa de fruto o de flor. Ojos inquietos que interrogan a cada elemento, cabeza que vaga, soñando, despierta. Y sientes que la perfección existe, que no hay imposibles. Sabes que hay un mar habitado por peces y algas y corales y... el golpe te atonta... una pared, inmensa, transparente, te detiene...

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
He sentido el Otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas. (3)

Tardas en reaccionar, aturdida. Tus ojos interrogan. No hay respuesta. La pared se hace puerta. Te separa. La tocas con suavidad intentando que tus dedos reconozcan siquiera el material de que está hecha, su dureza y textura. Es un obstáculo, es cierto, pero confías en que no será infranqueable. ¿Cómo serlo cuando lo deseas tanto? "Eso bastará. Desearlo con fuerza. Eso y el amor". ¿Y el amor?

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
No fuera más que aquello que nunca pudo ser,
No fuera más que algo vedado y reprimido
De familia en familia, de mujer en mujer. (6)

Tocas tímidamente. No se abre. Resueltamente, luego. No se abre. Tocas fuerte, golpeas, gritas. No se abre. Suplicas, entonces, te arrodillas, lloras. No se abre, no se abre. Te sientas buscando calma, quizás sea apenas un espejismo. Esperas. A ratos desvías la mirada y consigues incluso no pensar en ella, luego le miras fijamente, curiosamente y descubres que tiene grietas y planeas cómo abrirla, quebrarla. Tiempo de sobrevivir. Armada de paciencia, ves pasar la noche y amanece. Sin darte cuenta, un ciclo de luces y sombras, te envuelve y te sientes pesada.

Y pasaba el Invierno y no venía,
Y pasaba también la Primavera,
Y el Verano de nuevo persistía,
Y el Otoño me hallaba con mi espera. (4)

Un día, del otro lado, se filtra un rayito, al que nombras "esperanza". Tu cuerpo se hace liviano y te levantas. Sacudes el polvo y las hojas que te cubren, reparas en tus manos y notas que las uñas semejan raíces, lo que sugiere que quizás has estado inmóvil demasiado tiempo. ¿Demasiado? Con cuidado tomas el nido formado en tu cabeza y lo colocas, a salvo, en el hueco de un árbol, acaricias el suave plumón de los pichones que pian, puede que por hambre, puede que por estrenar sonido y sonríes, quizás sea el presagio de que es posible volver a intentar.

Anda, date a volar, sé golondrina,
Busca la playa de los soles de oro,
Gusta la Primavera y su tesoro,
La Primavera es única y divina. (2)

Te lavas la cara en un arroyo cercano y descubres que algunas de las grietas de la puerta han pasado a tu rostro. ¿Quién eres tú, mujer del agua? Al pasar los dedos entre los cabellos, desaparecen las raíces y se despejan las ideas. Te alisas el vestido, colocas una margarita en tu pelo y estrenas ilusión. Echas a andar.

Corre, camina más, es poco aquello
Aún quedan cosas que tu mano anhela,
Corre, camina, gira, sube y vuela:
Gústalo todo porque todo es bello. (2)

La pared cede a tu paso, sin oponer resistencia. "Quizás es el tiempo justo". ¿Justo? Sientes que tu corazón se llena de alegría y salta y ahora los pájaros revolotean sobre tu cabeza que se vuelve a llenar de sueños y vuelves a creer que es posible, que sí se puede y esta vez no miras al suelo por lo que no notas lo que siempre ha estado ahí, eso que te hace caer de bruces y que llamarás "lo inevitable", que otros nombrarán destino o karma.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma. (5)

Y la sonrisa es mueca, quedas inmóvil, tu cabeza se vacía de golpe, no quieres regresar a la tierra porque te sientes semilla que no germina, no intentas volar porque ya no crees que tus alas puedan regenerarse jamás, no intentas escuchar si aún te queda corazón. ¿Tengo? Sólo quieres ser Alfonsina y hallar cobijo en una concha, pequeñita, en el fondo del mar.

¿Cómo esta forma humana
Que costó a la materia tantas transformaciones
Me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
Y me brinda la noche casi en plena mañana?. (3)

No murió la esperanza; no va a nacer.

Señor, Señor, hace ya tiempo, un día
Soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
La vida toda, toda la poesía. (7)

Versos de Alfonsina Storni.
1. "Alma Desnuda"
2. "Date a volar"
3. "Versos Otoñales"
4. "Queja"
5. "Frente al mar"
6. "Pudiera ser"
7. "El ruego"


No me pregunten nada, por favor.
Thursday, November 17, 2005

Libertad

Y van pasando los años
Y al fin la vida no puede ser
sólo un tiempo que hay que recorrer
a través del dolor y el placer;
quién nos compuso el engaño
de que existir es apostar a no perder.

Vivir es más que un derecho,
es el deber de no claudicar
el mandato de reflexionar
qué es nacer, qué es morir, qué es amar
el hombre, por qué está hecho
y qué eres tú, libertad,
libertad, libertad, libertad.

La idea no es razonable,
tampoco el verbo fundamental;
¿es el alma principio o final,
o armonía del bien frente al mal?
qué es el amor insondable
que empuja al cuerpo a ser incógnita inmortal.

El siglo está agonizando
y el testamento que va a dejar
es un orden que quiere ocultar
el preciso compás del azar;
a qué seguir respirando
si no estás tú, libertad,
Libertad, libertad, libertad.
Thursday, November 10, 2005

la noche o el cavernet sauvignon

No es Caperucita y por capa lleva su piel; una piel que recuerda, cicatrices que no le permiten olvidar. Ha decidido tomar el camino largo. Puede que encuentre una cabaña, puede que igual encuentre al lobo; lo único cierto es que debe andar. Desconoce el destino final; cada vez que lo dibuja con precisión, cuidando los detalles, un remolino, un tornado, un soplo hacen desaparecer justo la pieza que lo sustentaba. No ha perdido la memoria del último sueño. No ha dejado de soñar.

Intenta no volver a cambiar camino por vereda pero nadie sabe qué nueva prueba le espera en el siguiente recodo. Va con el cuerpo derecho y los ojos mirando a todos lados y la cabeza negándose a mirar al suelo, anticipando desde lejos el lugar de la pisada. A ratos pareciera que sus labios van a sangrar; cuando se da cuenta, afloja la boca en un intento por relajar las mandíbulas apretadas. Una idea fija. Toma una piedrecita del camino y se la mete a la boca. Plazos para crecer. No mira atrás, ya no lo necesita. Una lágrima se interpone entre su pupila y el horizonte pero nota que luego puede ver más lejos. Lágrimas que echan afuera, que limpian. Escucha una melodía y procura adivinar su procedencia, tan cercana y familiar.

Un camino no es sólo principio y fín, se puede andar recto, sin buscar atajos, aunque a veces haya que recorrer tramos en círculo, hacer altos y hasta pensar en la renuncia.

Se tumba a la sombra de un árbol y el latir de sus pies armoniza con el de sus sienes. Descubre que hay sonido en el viento más allá del canto de los pájaros, que hay muchas criaturas alrededor para las cuales ella misma está siendo un obstáculo y al arrullo de la brisa en las copas de las casuarinas, deja que su mirada vague en el andar adormecedor de las hormigas, el movimiento de las nubes, el vaivén de las ramas, el alocado volar de una libélula. No se ha dado cuenta de que ya no piensa, no calcula, no decide, sólo siente. Armoniza con el universo por un tiempo sin tiempo. Una mosca se posa muy cerca; se miran, la una interroga, la otra responde. Cada una, satisfecha, se prepara para continuar rumbo. Poco a poco vuelve a tomar conciencia de su cuerpo como si volviera a descender a la tierra. Sonríe, se levanta. Una mariposa amarilla roza su hombro mientras escucha "todo estará bien, tan sólo no te detengas" y esta vez no mira a los lados, la voz nace de donde mismo la melodía. Saca la piedrecita de la boca, la observa, compañera, le da un beso y la devuelve a su lengua, a su saliva. Mira al suelo y al cielo. Echa a andar.

El dolor hay que sacarlo afuera, la tristeza hay que sacarla afuera, el amor hay que sacarlo afuera. Lo que se queda adentro, se pudre.
Monday, November 07, 2005

Duda, Dios, Sol & Ombligo; o sea, arroz con mango

Esta pregunta la he hecho varias veces. He recibido la misma cantidad de no respuestas. Pero fiel a mi niño interior, la vuelvo a repetir. Quizás se caiga de la mata pero no pregunto por ser graciosa, sino porque tengo dudas y aclarada esta... allá va eso!

¿Son Saf y Thirthe la misma persona?

Creo que no, estoy casi segura, pero es que ambas son despiertas, inquietas, alegres y vuelan, o eso me parece. Caramba, en esa definición caben otros. "Ay! que me estreso", que diría el primo.

A la una, a las dos y a las ambas, un beso y una confesión: hace un tiempo X me robé (pero creo que pedí permiso; o sea, que es como si lo tomara prestado para no devolverlo) ese texto y desde entonces me acompaña en ese sitio, entre flores, palmas y playas; es decir, equilibrando la nostalgia.

No recibo todo lo que pido, que no soy muy "pidiona" tampoco, pero a veces recibo mucho más. Escribió Martí en sus versos sencillos:

"Tiene el leopardo un abrigo,
en su monte seco y pardo.
Yo tengo más que el leopardo,
porque tengo un buen amigo."

Y porque hay días en que veo el sol pálido, con una cicatriz en cruz; alguien me recuerda "...que no hace falta andar de sombra en sombra, cuando basta con una, la propia...", que estaba sólo mirando un ombligo y que el sol tiene manchas y da luz y que sale para todos, todos los días.
Saturday, November 05, 2005

Luz a oscuras

El ladrón me ha despojado de todo lo que poseía.
Pero no se ha podido llevar la luna llena de mi ventana.
- Ryokan (antiguo maestro Zen)

Quizás nos acostumbramos demasiado pronto a las comodidades aunque es una categoría compleja de cotejar. Doce días después del paso de un huracán que no confío sea el último (aunque cruzo los 20 dedos y sin permiso hasta cruzo los de ustedes), hace unas dos horas han reconectado la electricidad donde vivo. Lo curioso es que ahora me siento triste, como si ya no tuviera para soñar irrealidades e imposibles, esos sueños que nacen para no ser vividos en otra carne más que la invisible que nombran "alma".

De alguna manera llegar a casa y estar a oscuras me permitía estar en sintonía con algo que me da vueltas por dentro. Tal vez nada tiene que ver la oscuridad con el silencio, tal vez por eso dormimos en la noche y tal vez es la razón por la que muchos se rebelan y prefieren comenzar a vivir cuando se pone el sol.

Yo puedo transitar la noche con los ojos abiertos pero soy mujer de mañanas, de soles, de cielos despejados o de noches con luna y muchas estrellas. Por eso sé que me falla algo cuando transito los dias aprisa y procuro llegar a la noche que se antoja refugio.

Quiero escuchar y ahora apago la luz y mañana voy a crecer. No es una promesa, no me gustan. No he podido contener los pedazos del sentimiento que se me rompe dentro cuando alguien las incumple, cuando las he incumplido yo.

No me funciona el perdón; quiero que Dios me mire a los ojos y me declare culpable y aceptar por fín que soy parte del error de la creación, que no entiendo lo que no entiendo, que no voy a aprender nunca por más que lo intente, por más ganas y empeño que ponga.

Aceptar una realidad que no soñé. Decidir. Y le pido al corazón que me hable. Anda mudo o ando sorda. Y sé que me puedo equivocar pero me pregunto si cabe más en esta vida o si por eso tengo la sensación de haber muerto y renacido varias veces, porque siempre rebaso las cuotas de errores, una y otra vez. Algunos dicen que de volver a nacer se equivocarían más, yo quisiera equivocarme mejor. "Soy buena luchadora pero nunca gano".

Y no sé si en este minuto soy felíz. Diría que sí, diría que no y mentiría. Pero al menos ya no siento que camino por una cuerda floja, que en todas partes hay una mirada acechando, que debo bajar la voz hasta dentro de mi cabeza, que ya puedo tragar incluso el agua sin que se me atragante, ya no me despiertan en la noche sudores fríos y un dolor en el pecho, ya no necesito ocultar el miedo ni disfrazarlo, ni aceptar falsos amigos, ni creer en amores fatuos, en amantes de humo, ni acostarme temprano y apurar el sueño para que no me despierte el hambre en medio de la noche, ni estar atenta a una respiración temiendo que se apague, poniendo precio a los sueños, remendando alas y suelas de zapatos. Mudando de piel, me olvidé.

Necesito poco, volver el tiempo atrás o no ser yo por apenas un día, aunque me temo que no hay punto atrás adonde volver si debo repetir historias o quizás le tome el gusto a dejar de ser. Por lo pronto, no pensar, un baño caliente y dormir desnuda.

Llueve.

Siempre escampa.