Sale el sol
Cuando iba a la escuela, de pequeña, me ponía muy nerviosa antes de los exámenes y me asaltaba la misma idea justo antes de entrar "no voy a poder, mejor me voy", pero aparecía un temor mayor "¿qué le voy a decir a mi mamá?" y entraba y lo hacía y aprobaba. La misma historia se repetía en cada exámen, en cada curso, por varios años. Hasta que un día ya no me ponía nerviosa, ni estudiaba demasiado y por nada del mundo me perdía la tanda de dibujos animados que pasaban el domingo por la tele, ni la comedia silente, ni las películas. Y llegaba al exámen y lo que me preocupaba era que no me preocupaba nada, hasta que asumí ese nuevo "mecanismo" de desconecte.
Ahora he estado buscando trabajo pero ni siquiera con el mismo afán de años anteriores. Otra cosa diferente es que esta vez no he dudado de mi experiencia y quizás voy presionada porque ya no hay espacio para más excusas. No me ha preocupado cuánto dinero necesito antes de quedarme en cero y pagar las cuentas. La decisión tomada y un plazo medio definido conmigo misma; vencido este, aceptaría cualquier trabajo, otra vez a sobrevivir. He aplicado a algunas posiciones y sin pensar dos veces he aceptado las entrevistas que se ofrecían y por disciplina he ido a cada lugar y he sido.
Obviamente sigo cosechando ojos saltones y puedo ver en sus miradas, en ocasiones, una pregunta que no se atreven a formular "qué querrá decir?" Pues sí, sigo hablando atropelladamente como si estuviera poseída por Shakespeare y encima, mi mirada les interroga "qué parte no entendiste?". Ah! Y sigo haciendo chistes. En la más reciente entrevista y para reforzar una idea que en inglés me resultaba medio chunga, he dicho que la creatividad se potencia cuando hay necesidades; por ejemplo, si acá necesitan una goma de borrar, van al mercado y la compran, pero si no hay, se arma una crisis, y se olvidan que siempre nos queda el dedo. Creo que esta ha sido la clave y luego la quedada en shock he sido yo.
Haciéndome la que mejor y la que más he llenado las aplicaciones y he pedido un rango de salario y luego, me llaman para decirme que por favor, no acepte otras propuestas antes de escuchar la de ellos y luego que me llaman de nuevo "te parecerá un poco raro que te llamemos tan seguido" y recibo la oferta con más salario del que pedí y contesto "lo voy a pensar y le llamo mañana" y así es que lista yo para la pelea, me han desarmado, no me han dejado espacio para el despeine ni el meneo y como de negociar sigo en pañales, enciendo la tele y me pongo a ver un policíaco.
Y me pasa justo así, no siento pegar saltos de alegría; creo que si lo sintiera sería como creer que les he engañado, que en realidad mi trabajo vale menos, cuando lo justo es reconocer que nunca sabremos si no lo intentamos, si prestamos oidos al que no se quiere mover y nos susurra todo el tiempo "no es posible, con lo malo que está todo, mejor conservar, seguir como estamos" y así resulta que aquella vieja idea que me rondaba hace 5 años y que enterré bien debajo de la montaña de temores, era posible. Sí existe al menos un lugar en el mundo donde lo que sé, sirve y ahora se también que hay más de un lugar, lo que ha cambiado es la actitud y la confianza. Y es como el cariño, como el respeto, no podemos pedirlo de otros si no lo sentimos por nosotros mismos. Todavía no caigo en la cuenta, dentro de unos días cuando empiece, ya veremos.
Anoche lloviznó y hoy el día está hermoso. Un beso.
PIEDRITAS EN LA VENTANA

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero hoy me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en su escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
Quién sabe dónde quedan
mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos
voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
Está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
Está bien me doy por persuadido
Que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana… abriré la ventana.
Benedetti
Ahora he estado buscando trabajo pero ni siquiera con el mismo afán de años anteriores. Otra cosa diferente es que esta vez no he dudado de mi experiencia y quizás voy presionada porque ya no hay espacio para más excusas. No me ha preocupado cuánto dinero necesito antes de quedarme en cero y pagar las cuentas. La decisión tomada y un plazo medio definido conmigo misma; vencido este, aceptaría cualquier trabajo, otra vez a sobrevivir. He aplicado a algunas posiciones y sin pensar dos veces he aceptado las entrevistas que se ofrecían y por disciplina he ido a cada lugar y he sido.
Obviamente sigo cosechando ojos saltones y puedo ver en sus miradas, en ocasiones, una pregunta que no se atreven a formular "qué querrá decir?" Pues sí, sigo hablando atropelladamente como si estuviera poseída por Shakespeare y encima, mi mirada les interroga "qué parte no entendiste?". Ah! Y sigo haciendo chistes. En la más reciente entrevista y para reforzar una idea que en inglés me resultaba medio chunga, he dicho que la creatividad se potencia cuando hay necesidades; por ejemplo, si acá necesitan una goma de borrar, van al mercado y la compran, pero si no hay, se arma una crisis, y se olvidan que siempre nos queda el dedo. Creo que esta ha sido la clave y luego la quedada en shock he sido yo.
Haciéndome la que mejor y la que más he llenado las aplicaciones y he pedido un rango de salario y luego, me llaman para decirme que por favor, no acepte otras propuestas antes de escuchar la de ellos y luego que me llaman de nuevo "te parecerá un poco raro que te llamemos tan seguido" y recibo la oferta con más salario del que pedí y contesto "lo voy a pensar y le llamo mañana" y así es que lista yo para la pelea, me han desarmado, no me han dejado espacio para el despeine ni el meneo y como de negociar sigo en pañales, enciendo la tele y me pongo a ver un policíaco.
Y me pasa justo así, no siento pegar saltos de alegría; creo que si lo sintiera sería como creer que les he engañado, que en realidad mi trabajo vale menos, cuando lo justo es reconocer que nunca sabremos si no lo intentamos, si prestamos oidos al que no se quiere mover y nos susurra todo el tiempo "no es posible, con lo malo que está todo, mejor conservar, seguir como estamos" y así resulta que aquella vieja idea que me rondaba hace 5 años y que enterré bien debajo de la montaña de temores, era posible. Sí existe al menos un lugar en el mundo donde lo que sé, sirve y ahora se también que hay más de un lugar, lo que ha cambiado es la actitud y la confianza. Y es como el cariño, como el respeto, no podemos pedirlo de otros si no lo sentimos por nosotros mismos. Todavía no caigo en la cuenta, dentro de unos días cuando empiece, ya veremos.
Anoche lloviznó y hoy el día está hermoso. Un beso.
PIEDRITAS EN LA VENTANA

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero hoy me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en su escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
Quién sabe dónde quedan
mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos
voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
Está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
Está bien me doy por persuadido
Que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana… abriré la ventana.
Benedetti




