Monday, November 09, 2009

Imaginario

Cuarto de hotel donde quizás mis nervios no vean más que una cama enorme y mis pensamientos chocando unos contra otros, paralizándome. Qué hacer? Huyo? Me quedo? Qué digo?

No me hago boba pero NO tengo idea qué hago aquí, apenas me quito el collar y tú ya estás desnudo, a eso vinimos cierto? Y me choca, necesito tiempo, no me lo das, los minutos son contados, se paga por ello, se roban al mismo tiempo de otros espacios. Y me salgo de mí y por un instante tengo dos pieles, la que admite tus manos y a la vez protege mi otra piel, la que siente. Me atropellas en un impulso venido animal, de costumbre, de poseer, de cualquier cosa donde conectar almas queda fuera y es intenso y mi piel de afuera siente pero apenas participa. No hay comunicación, ni siquiera pasión, sólo instinto.

El jadeo luego de liberar esa primera tensión da paso a una respiración más pausada y entonces nos vemos y nos reconocemos. Aprovecho para sacar a mi corazón, le doy un beso y lo dejo sobre la mesa, arropado entre la piel que siente. Mi cuerpo queda en la cama, dándoles la espalda y te miro, más bien te observo, mantienes tus ojos cerrados la mayor parte del tiempo y entre bromas, risas, charla intrascendente, una idea encadena con otra y por un instante se hace una fisura en tu coraza. Tú no sacas tu corazón del pecho, lo dejas dentro, bien encerrado, inalcanzable, protegido pero en la rara ocasión en que me miras a los ojos, no puedes evitarlo y te veo.

Me gusta cuando mecánico o no, juegas con mi pelo, acaricias mi espalda y me estremeces. Mecánico o no, te acaricio y reaccionas, a ratos. Me gusta tu piel, tu olor a tí. Llevo tanto tiempo corriendo en todas direcciones que es un alivio que me forzaras a detenerme; es un alivio inmenso no involucrar el corazón todo el tiempo, dejarle descansar, estremecerme la piel muralla, sudar, no pensar, olvidar mis preguntas, mis razones, mi no saber si hago bien o mal, qué debo sentir, decir. Es un goce entonces, sudar juntos.

Hora de irse; hay actos que tienen fecha de caducidad, la vida continúa, hay obligaciones, otras obras donde participar, entregarse con o sin corazón, con o sin sentir; hasta la próxima o hasta nunca, no importa. Una ducha, un beso, adiós. Y luego, alinearme la piel y ajustarme el corazón, en su sitio, en mi pecho.

Me levanto al amanecer, dormí despertando cada una o dos horas, quedaron cosas por hacer, pocas; si alguna, por decir. Me siento aliviada, descongestionada de tensiones, pensamientos, razonamientos encontrados y rígidos. Y entonces recuerdo que hace más de 20 horas no pruebo bocado, apenas un caramelo y un vaso con agua. Y no siento hambre ni sed. Estoy viva. Tú?
Friday, November 06, 2009

Viajo

Mi compañero de viaje, otrora "corito", ahora "guito".


Ya me habían anunciado el despido, y aunque manejaron un enmarañada esperanza, yo sabía que este capítulo, para mí, llegaba a su fin.
Y me sentí aliviada, de esos pesos que te quitan de encima cuando no te molesta que decidan por tí, cuando has invocado al universo para que algo pase que termine de limpiar los restos de tu pequeño mundo colapsado, que necesitas para seguirte reconstruyendo.

Mía


Echo de menos mi tierra, de la que elegí partir. Y a veces me da rabia y me apasiono pero no contra ella sino buscando reconciliarme conmigo, la que fue hace tiempo, la que une mitades y quiere saber si mi tierra me extraña tanto como yo a ella.

Me indigna que pidamos comida y libertad cuando la una se consigue con trabajo y la otra se lucha y se defiende, no se mendiga; y me duele más que saber de las cosas que pasan, todo lo que un ser humano puede ignorar, pasar por alto, aguantar, y todo por miedo a otro ser humano que manipula y crea una ilusión de poder.

Pero a mi tierra la llevo adentro, mi tierra no es sólo su gente, es también su energía, las ilusiones y dramas cotidianos, la mezcla de razas, los cantos, la historia, las palmas, el salitre en el aire, el guaguancó, la irreverencia, lo todo de todo que llena mi isla de punta a cabo, sin ideología, ni sistema social; mi isla es el sunzún y el tocororo y las mariposas y el guajiro y el guarapo y la taza de café y el ron y los cuentos de sobremesa; mi isla va estrujada como cartucho y me dibuja por dentro; mi isla es MIA.
Thursday, June 11, 2009

Una mariposa

En unas horas el tiempo, como cada año, se detiene por un instante imperceptible para el resto del mundo, para mí infinito. Sabes cuando es importante si miras una foto y tu propio reflejo no existe. Y la mirada va desde el gesto hasta el sentir y recrear el momento para siempre guardado en la memoria del universo, en mi corazón.
Sunday, June 07, 2009

Paz

Hoy te soñé y fue una gran sorpresa, del todo inesperada (son todas igual por definición?)
Me había bajado de una guagua aún de noche, luego de tener un penoso altercado con el chofer y caminaba rumbo a casa por el parque central, tú ibas contrario, nos miramos y seguimos cada uno su rumbo pero sólo por un paso más, por inercia; nos acercamos, saludamos y nos sonreímos como viejos amigos (uhjm, en este instante era de día), tú llevabas una bicicleta que no había visto pues en tus manos tenías como una patineta y tu sonrisa pícara que recuerdo. Te abracé sin tristeza, nos despedimos sin quedar en volvernos a encontrar y cada uno siguió su camino; ni miré atrás pero seguí caminando esta vez con una gran sonrisa en los labios.
Me he levantado igual, sonriendo. Hacía mucho que no te veía así, ni a mí, sin nostalgia.
Saturday, January 17, 2009

Viaje al Norte

Como cada año, el 2008 lo despedimos de viaje. Resultó ser una aventura interesante, con retrasos y más fría que años anteriores...

El 26 al amanecer llegamos al aeropuerto de Fort Myers donde desde ya nos esperaba un retraso de más de una hora en el primer vuelo... no problem... la conexión al siguiente destino aún no corría peligro y como en efecto, llegamos al aeropuerto de North Carolina (me encantó que es grande, limpio y con sillones de madera pintados de blanco que me recordaron mi niñez en casa de abuela). Poco más de una hora más tarde seguimos rumbo a Norfolk (Virginia). Otra demora allí pero solucionamos el asunto del auto y seguimos a....

Virginia Beach:
He de decir que me gustaría volver en verano porque en invierno me encantó. Hay un paseo (acera) "Broadwalk" a todo lo largo de la playa donde se pierde la vista y la gente hace ejercicios o rentan bicicletas para múltiples personas y estaba todo decorado por Navidad con muchas figuras de luces. Me gustaron mucho las esculturas que se encuentran por cualquier parte ya sea homenajeando a los pescadores, militares o recordando a Neptuno.

Washington DC:
El 27 en la mañana salimos a Washington DC a poco más de 300 millas, mucho tráfico y el camino también fascinante por lo diferente de la naturaleza en la zona y la arquitectura local tan diferente a la que me rodea en el día a día. También vi algunos restos de venados que imagino se aventuran a cruzar las autopistas y eso me preocupó porque sabía que el regreso sería entrada la noche pero... llegamos a la capital y luego de buscar parqueo en una ciudad que por estos días no le cabe un alpiste comenzó el tour...

El Capitolio que me recuerda tanto el de mi ciudad natal, majestuoso, el "Smithsonian Museum", la Casa Blanca, el Departamento del Tesoro y tantos otros impresionantes edificios y monumentos, amplias plazas y parques.

Esta visita fue más bien una breve introducción hasta el próximo encuentro pues un solo día no alcanza aunque es perfectamente recorrible en un día. Y no faltó el humor...
El regreso a Virginia Beach en la noche duró poco más de 5 horas debido al congestionamiento del tráfico y el cansancio de tanto caminar y el frío que ya se estaba sintiendo fuerte a ratos pero para entonces ese "frío" era puro verano comparado con lo que se avecinaba.

New York:
Al amanecer del 31 tomamos un bus con destino a New York sin idea concreta de qué hacer más que ver y recorrer todo lo más posible, llegar a "Central Park" y esperar el nuevo año en "Times Square"... yeah, right!

Llegamos cerca de las 7am al barrio chino de Manhattan y de ahí caminamos buscando la calle Broadway pues tenía referencia de que es una calle principal, no sin parar antes por un café y reforzar la vestimenta.

A golpe de seguir al viento fuimos en dirección al sitio desde donde salen los barcos a la estatua de la Libertad y la Isla Ellis. Por el camino me impresionó una ciudad donde el tráfico es una locura, los edificios son inmensos, calles angostas, en muchas partes sucias y una vida que no parece detenerse a ninguna hora del día o la noche. Me fascinó también el volver a una ciudad grande y cosmopolita, lo echaba de menos y la arquitectura de muchas construcciones también impresionante.

Luego de hacer una larga fila por más de una hora abordamos el ferri para visitar los predios de la estatua de la Libertad. Una vista de la ciudad y mi mejor "shot"...
Durante el viaje comenzó a nevar cada vez más fuerte y el viento a soplar como carajo. Disfruté las vistas y reflexioné mucho. Dejando a un lado la imagen de superioridad que quieren transmitir desde esta ciudad (y lo peor es que se lo creen) pensaba en la emoción que sintieron los primeros inmigrantes al ver la estatua de la Libertad cuando buscaban refugio con la ilusión de una mejor vida para sus hijos. A fin de cuenta las sociedades las hacemos los individuos con nuestra humanidad y nuestra miseria, la cosa está en hacia dónde se incline la balanza y en la esperanza. Estos sitios no me fascinan más que por eso, por la historia que guardan.

Con el "torito" antes de la nieve y un ratico después
(ver nieve)

Triste caminar por la "zona cero" y ver las ofrendas que la gente sigue dejando en una esquina recordando a su familiar o amigo muerto y el homenaje a los bomberos que murieron aquel 11 de septiembre. Caminamos Wall-Street y cuanta callejuela parecía interesante.

Para mediodía empezó a hacerceme suplicio y miserable el paseo. Teníamos que hacer paradas en sitios para calentarnos un poco, me sentía congelada hasta el tuétano. Y para condensar el cuento terminamos tomando el metro hasta la Avenida 37 para caminar hasta la 41 donde se encuentra Times Square... bullicio, congestión, policías cerrando calles y desviando a la gente, imposible encontrar un hotel donde la habitación costara menos de 400 dóllares la noche, caminamos, caminamos, caminamos mientras la temperatura bajaba a la misma velocidad que el viento incrementaba. De 45 grados F (7 centigrados) en la mañana, para las 11 de la noche ya estaba en 18 F (-7 C) y con el viento la sensación era de 8 F (-13 C) que para quienes el "crudo" invierno son 25 grados Cent... hello!

A las 11:40pm tomamos el último bus disponible con destino a Virginia y la "bola" la veo en otra ocasión cuando se me ocurra reservar hotel antes de llegar a una ciudad en invierno...

Llegamos a Virginia Beach el día 1ro. de Enero cerca de las 10:30am y regresamos a Florida el día 2 y luego de 3 escalas no planificadas debido al tiempo; yo con la piel quemada (otra vez) pero aliviada, este viaje me cortó la nostalgia por Canadá y ahora disfruto más la tranquilidad y el calorcito donde vivo. Es bueno volar, volver y sobre todo querer volver.

Muy felíz 2009 con renovada esperanza!
Saturday, December 13, 2008

A medio Diciembre

De Espaldas

Tengo el vago recuerdo de haber vivido antes. Me siento oso despertando de un largo invierno y como él, pesada y dando tumbos; quizás como él también vuelva a correr, cazar peces y pararme en dos patas y tirar zarpazos al que ataque... pero todo será cuando mi cuerpo termine de desperezarse.

Y como diría M, tanta tristeza pegada a los huesos “ya me sabe a mierda”. Su recuerdo ha sido mi compañero de años y a su recuerdo vuelvo una y otra vez hasta el desespero. Pero noto que por temporadas no le anhelo, sigue ahí presente sin doler. Promesa sin palabra, incumplida; detestable como todas las promesas.

Pero también me he fallado a mí misma, me he quedado por un largo tiempo mirando la vida desde la calle de enfrente, en penumbras, sin que el alboroto y la luz me contagien, fingiendo una sonrisa por la obligación de ir al trabajo, apretando la corrohida cuerda para no faltar a algún que otro evento social y obligándome siempre a seguir andando, siempre para alguien más, por si me necesitan.

Y me he necesitado yo y pedido de mil maneras ayudas ajenas que no debo necesitar cuando no las recibo, o no las se reconocer o... llevo meses que voy de la cama al asiento del auto, a la silla de la oficina, al asiento del auto, al sofa, a la cama... reprimiendo la lágrima ante presencias, llorando a solas, mostrando una máscara de ocasión para “encajar” y he dejado que mi cuerpo llegue a casi 200 libras, que me falte el aire, que evite los encuentros, las fotos, las cartas, los blogs, todo contacto en fin con quienes me conocieron “antes”.

Madre

Y he vuelto a andar hasta la playa, me detengo a mirar el mar por un instante y me regreso. Y redescubro que es diferente cada día y según el viento o el sol, estará violento golpeando la orilla o la acariciará con un arrullo, será cálido o helado pero siempre él mismo sin pretenderse otra cosa más que mar.

Mi lucha es conmigo, salir de casa, caminar, en algún momento correr y quién sabe volar. Anoche bailé, sudé, jadeé y reí con ganas, como hacía tiempo. Es una bonita temporada que me araña el corazón. Y punto.


Las imágenes de quién si no, Casimiro Gonzáles, pintor. Más de su fascinante obra aquí: La Pasión de un Artista Cubano.
Ambas obras son de su colección "Musas"